El rechazo vecinal a “Calor y Café” no es nuevo, Hogar 20 y Proyecto Hombre también lo han sufrido.
*El tiempo les ha dado la razón a las Ong,s que fueron rechazadas en su día y que hoy están integradas en su entorno urbano.*
Granada 6 de Abril de 2002, La Asociación Hogar 20 que trabaja en la rehabilitación de personas con problemas de drogodependencias abría sus puertas en el barrio de La Cruz. Durante un par de meses antes de la inauguración de este magnífico centro en la calle El Guerra, los vecinos de la barriada manifestaron su más rotunda repulsa. No lo hicieron un día, ni dos, ni tres... sus protestas se multiplicaron de cien mil formas diferentes. Primero salieron a la calle en manifestación, después acudieron en masa al Ayuntamiento donde irrumpieron en un pleno municipal que fue suspendido para después destrozar algún mobiliario del Consistorio e incluso convocaron un referéndum en el barrio para publicitar el rechazo a la instalación de Hogar 20: 1465 papeletas a favor del NO y apenas 15 votaron a favor.
Mientras tanto, Hogar 20 seguía con lo suyo que era tratar de rescatara gente joven de ese campo minado por la heroína, la cocaína o el alcohol.
No contentos con esas protestas, la cerradura de Hogar 20 amaneció en más de una ocasión llena de silicona o con palillos dentro. También hubo pintadas en la fachada y cristales rotos, demasiados cristales rotos en sus ventanas. “Lo pasamos muy mal, fue muy duro, pero después de ocho años te puedo decir que no hemos tenido ni un problema. Nos han visto trabajar y se han convencido de que muchas de las premoniciones o miedos que tenían no se han cumplido”, señala el actual presidente de Hogar 20, Pepe Martin Cubero.
Ocho años después.
Hoy, justo en el mismo mes pero ocho años después, la historia se repite con el conflicto suscitado entre los vecinos de la nueva zona de expansión de la estación de autobuses, en Casería de la Merced, con la ong “Calor y Café” que ya dispone de las escrituras de un solar municipal para levantar un alberge para transeúntes y un comedor social. Dos instalaciones imprescindibles para una ciudad donde solo el último año han crecido un 14% más las personas sin techo y en la actualidad hay 150 durmiendo en la calle.
El Ayuntamiento solo tiene 82 camas en el único alberge municipal existente en la ciudad y apenas 6 para mujeres.
Los vecinos de la zona han ejercido su legítimo derecho de protesta porque no quieren este centro cerca de sus casas. “A nosotros no nos agrada su ubicación, pero tampoco nos podemos oponer a su presencia por nuestros principios de trabajar con las clases más desfavorecidas. Queremos quedar al margen de este problema”, comentan las religiosas de la Divina Infantita que atienden a una escuela hogar con 52 niños en situación de riesgo de exclusión con edades entre los 6 y 14 años, justo en la parcela colindante con la adquirida por “Calor y Café”. Los vecinos temen la presencia de vagabundos en sus calles, el consumo de drogas y los enfrentamientos en la calle entre indigentes. Argumentan que hay otras parcelas en la ciudad donde esta asociación podría trabajar en mejores condiciones.
La ONG calla.
Ideal se ha puesto en contacto con “Calor y Café”, pero la ong ha declinado pronunciarse. La asociación es la única en toda la ciudad que tiene sus comedores abiertos en horario de tarde y noche para que los “sin techo” puedan cenar y dejar sus bártulos.
Proyecto Hombre es otra de las asociaciones que ha padecido el rechazo vecinal en sus intentos de instalarse en Motril, o en Huetor Santillán, finalmente, no solo ha logrado su objetivo, sino que ha conquistado a los vecinos. ““Nosotros tenemos una sede en el Zaidín y te puedo decir que estamos encantados con nuestros vecinos e incluso nos premiaron con el “Gorrión de Plata” por la labor que desarrollamos”, cuenta Manuel Mingorance, presidente de esta asociación que trabaja con centenares de granadinos con problemas de drogadicción.
Otras historias similares donde los vecinos expresaron su miedo al miedo fueron algunos colectivos del entorno de la vieja cárcel que no querían el Centro de Inserción Social a pocos metros de un colegio o Aprex, una asociación ejemplar en el trabajo que realiza con todo tipo de marginados. Pero al final, en la mayoría de ocasiones, el tiempo le ha quitado la razón a esas protestas vecinales.
“No hay mas delincuencia en los entornos donde esta Hogar 20, Proyecto Hombre o la vieja cárcel. Aunque últimamente si hemos tenido que atender más problemas en el entorno de Gran Capitán originado por gente que acude al comedor social por la noche”, apunta Eduardo Moral, edil de Seguridad Ciudadana. El presidente de la Federación de Asociaciones de Vecinos, Francisco López de Haro, comparte con los vecinos que protestan la idea de que “Calor y Café” debería buscarse otro sitio distinto. Sin embargo, otras organizaciones como Pro Derechos Humanos han defendido a capa y espada la labor de “Calor y Café” y su ubicación en la parcela elegida.
Después de la apertura de las puertas de Hogar 20 en la calle El Guerra, en Abril de 2002, los problemas continuaron durante más de ocho meses. Un día, por inercia, se firmo la tregua sin tinta y sin documento de por medio. El tiempo calmó los ánimos vecinales y selló la paz. “Hoy disponemos de voluntarios de este barrio, no tenemos problemas, y tratamos de colaborar con todos. La gente no debe tener tanto miedo y fijarse más en la labor que hacen todas las ong,s para ayudar a las personas que más lo necesitan”.
La historia se repite, una vez más, con guiones muy similares.

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